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Opinión sobre el transporte marplatense noviembre 2, 2011

Posted by javiersalinas in General.
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Publicado por Nicolas Duarte Isasa, en su Facebook.

El transporte público de pasajeros en Mar del Plata es uno de los temas más controvertidos y de mayor vigencia y permanencia en el imaginario colectivo dado su carácter de bien social, pero que paradójicamente, es considerado y administrado como un “negocio” más del mercado.

Pensar en el transporte en general, sea público o privado, de personas o mercancías es pensar en un factor clave de la sociedad contemporánea. A través de vehículos de diverso género se canaliza la circulación vital de la comunidad ya que por las vías de circulación se transporta absolutamente todo lo relativo a la supervivencia, reproducción, y bienestar y seguridad de los ciudadanos. Es por ello que el sistema público de pasajeros requiere con urgencia ser repensado y rediseñado desde una visión estratégica que contemple todas las circunstancias implicadas y que se lo pueda proyectar en el tiempo para que pueda acompañar el crecimiento demográfico, urbanístico y económico de la sociedad.

El incremento de la superficie poblada en el Partido de General Pueyrredón, sumado al incesante crecimiento del parque automotor, entre otros condicionantes, ha llevado a aportarle un mayor grado de complejidad a esta problemática que cuenta con una importante cantidad de actores sociales involucrados ya que entre ellos podemos encontrar tanto a empresarios, como a sindicatos, políticos y usuarios.. Los últimos, la parte más numerosa de la población, se encuentra como convidado de piedra a merced de las decisiones que se toman en la mayoría de los casos omitiendo la voluntad y el reclamo popular, baste para esto como muestra la manera de llevar a cabo la aprobación, por parte del bloque mayoritario de concejales el pasado 11 de Febrero, del nuevo régimen tarifario mediante una maniobra repudiada por todo el arco político y la mayoría de la población.

Decir que el sistema adolece de serias falencias es en principio minimizar la verdadera dimensión del problema. A la falta de frecuencias y de bocas de expendio para la venta de pasajes, la no cobertura de importantes zonas populosas, esquema de recorridos redundantes y demás se le debe sumar el hecho de que a la población más desprotegida se la castiga con tarifas realmente onerosas y que surgen de cálculos y ecuaciones en lo absoluto transparentes para el ciudadano común. Como problemática conexa debemos señalar el estado de las vías de circulación y la delincuencia. Esta última deriva en otro tema vinculado y es el permanentemente discutido, de las monederas recaudadoras. Esta última es la opción reclamada con firmeza por el sector empresarial porque su puesta en vigencia les daría el control absoluto de la recaudación y con ello una serie de beneficios adicionales, tales como la disponibilidad inmediata de circulante además de la no menos importante posibilidad de “subfacturar”.

Pero para comenzar a pensar en soluciones para un problema primero debemos analizar que tipo de problemas tenemos por delante por lo que a este tema se lo puede pensar, al menos, desde dos escenarios extremos posibles, y según la visión que se adopte será el tipo de soluciones que se han de buscar.

Un escenario es el que nos lleva a pensar en el transporte de pasajeros como un “negocio privado” que se encuentra sujeto no solo a las regulaciones estatales sino también a las “leyes del mercado” con todo lo que lleva implícito. Esta visión es la que se encuentra instalada actualmente en la agenda política y en el imaginario colectivo y de ese modo se lo trata buscando las justificaciones para hacer u omitir al respecto.

El otro escenario es el que nos ubica en la situación de pensar en el Servicio de Transporte Público como un bien social y tal como está definido en su nominación, es decir pensarlo como un “Servicio” que además es “Público”, en este caso, en oposición a “Privado” que, por lo tanto, se encuentra bajo la total responsabilidad del Estado que es quien tiene el deber de tutelar los intereses de la sociedad en su conjunto.

La realidad nos indica que el servicio está “concesionado” por el Estado Municipal a “particulares” y que estos son los que “imponen” mediante su capacidad de “lobby” las condiciones en que debe ser prestado, como si se tratase de una actividad exclusiva de la órbita privada, tergiversando de este modo su esencia de bien social.

Cualquiera que sea la visión que se adopte para tratar esta problemática, el sentido común nos alcanza para indicar que será necesario un verdadero cambio revolucionario (en oposición a los “arreglos sobre la marcha” como los que se vienen haciendo desde que existe el servicio en nuestra ciudad), para lograr eficientizarlo, si es que se logra conseguir la voluntad política de llevarlo a cabo, porque, entre otras cosas, se evidencia claramente que el “armado” del entramado de recorridos está en sintonía con la búsqueda de la maximización de los beneficios de los empresarios y no de la eficiencia que redundaría en un beneficio para la sociedad. Un solo ejemplo alcanza para graficarlo. Según las palabras del Director de Transporte de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón, Guillermo Iglesias, en el programa “Exijo una explicación” “por Buenos Aires y la Costa… pasa el 90% de las líneas de colectivo”.

Este solo dato está indicando la existencia de recorridos superpuestos con lo que se puede analizar a simple vista un derroche innecesario de recursos (algunos no renovables como los combustibles fósiles) que solo se puede entender desde la lógica empresaria de no poner en vigencia un sistema de trasbordo, que no solo haría descender notoriamente el gasto en el que incurre el usuario sino que reduciría de manera sustancial los costos de “puesta en funcionamiento” del negocio y por lógica a menores costos operativos menor tarifa. Reducir la superposición de servicios implica ahorro energético, menor deterioro del ambiente, descenso de la polución auditiva y mayor agilidad para el tránsito. Pero, la gran pregunta es ¿quiénes se benefician con una tarifa menor? La respuesta es más que evidente, pero quienes sí se perjudican a pesar de ser los más desprotegidos y el grupo más numeroso es el menos beneficiado en este juego.

Va quedando claro es que no se puede pensar en una solución a este problema sin una visión holística ya que vinculados a él se suman otros no menos importantes como salud, seguridad, bienestar y progreso. Pensar en el problema del transporte y no analizar conjuntamente los problemas sociales, de salubridad, urbanísticos, viales, ambientales, energéticos, de seguridad y de empleo, que lleva implícito es darle a esta problemática clave y estratégica una valoración subalterna. No analizar los intereses económicos y sectoriales puestos en juego, su capacidad de lobby y de corromper voluntades, es al menos una ingenuidad inaceptable. Hacer precipitadamente anuncios rimbombantes sería una imprudencia política, precisamente porque no se puede desconocer la capacidad de torcer voluntades y trabar la ejeución de propuestas superadoras de los actores involucrados.

El nuevo diseño estructural, que se hace imperioso pensar en forma inmediata, del servicio deberá contemplar necesariamente dos aspectos fundamentales ya que la nuestra, si bien es preponderantemente una ciudad turística tiene características de ciudad intermedia con proyecciones de gran ciudad, con toda la problemática que ello implica. Los aspectos a que se hace referencia son: brindar un servicio que incremente el atractivo y el interés por visitar la ciudad y a la vez sirva para potenciar el turismo y consumo de productos locales y; cubrir las necesidades de circulación de un importante porcentaje de la población usuaria del servicio público de pasajeros. Para que estas dos cuestiones se puedan articular eficientemente y racionalmente se debe pensar necesariamente en un mayor grado de participación del Estado como coordinador y garante de la eficiencia del proyecto. Para poder cubrir las necesidades de la población se debe ajustar por fuerza el sistema de otorgamiento de gratuidad, entre otros ítems, ya que en la actualidad funciona como consecuencia de una ecuación financiera y no económica. Para aportar un poco de claridad acerca de este último concepto definiremos beneficio financiero a aquel que surge de la prosecución exclusiva de lucro por parte de un sector y a beneficio económico lo definiremos como el que recibe una comunidad de manera indirecta aunque la ecuación financiera inmediata le sea desfavorable.

Así el beneficio que percibe la sociedad al facilitar que todos los ciudadanos tengan acceso a la salud, la educación y el trabajo aún con una retribución financiera adversa, se llamará aquí beneficio económico.

Pensar en reestructuración profunda nos remite necesariamente a la creación de mecanismos de control eficientes y de financiación para poder viabilizar los cambios necesarios que se requieren. Un viejo dicho popular dice que algo es “negocio” solo cuando sirve a “ambas partes”; sino es otra cosa. El proyecto nacional y popular ideológicamente ha incorporado a todos los sectores al proceso emancipador y por ello pensar en una solución sin la participación del sector privado en esta etapa del desarrollo sería no solo inviable sino contraproducente. La búsqueda del equilibrio se torna imperiosa y en una cuestión estratégica y vital como el tema que estamos abordando el error nos haría pagar costos sociales y políticos tanto elevados como indeseados, es por ello que la búsqueda de soluciones debe estar en la sintonía del diálogo y la negociación. En la actualidad el sistema está visto como si fuera una mercancía puesta en el mercado sujeto a sus leyes y consecuencias. La motivación para la prestación del servicio es la persecución de la maximización de utilidades como si no se tratase de un sistema que debiera estar al “servicio” de la comunidad, sino todo lo contrario, que la comunidad esté al servicio de esa búsqueda de rentabilidad.

Para que existan mecanismos de control eficientes, se hace necesario analizar la puesta en marcha de un “monitoreo” permanente de la totalidad de la prestación. Hoy la tecnología ha avanzado al punto que este tipo de mecanismos se puede poner en vigencia a costos aceptables, por lo que la no implementación de los mismos solo puede obedecer a la voluntad de no innovar o de ocultar partes del proceso.

Para resolver las cuestiones relativas a esta problemática lo primero que se tiene que lograr es analizarla desde otras categorías y donde hoy se piensa y se habla de rentabilidad y utilidades se debe pensar primero en eficiencia y complementariedad para finalmente pensar en rentabilidad. Donde hoy se ve al pasajero trasportado como un “cliente” se lo debe ver como un “beneficiario” del servicio, ya que la categoría cliente hace referencia a alguien que decide adquirir un bien o recibir un servicio de manera voluntaria y a cambio por ello paga un precio y tiene la opción de no recibir la mercancía o la prestación si no está de acuerdo con el precio o elije otro proveedor más conveniente. El usuario de transporte no tiene otras opciones y si las tienen son tan desfavorables que es como si no existieran. Esta nueva categorización nos permitirá discutir desde otra visión para poder adecuar así las políticas pertinentes para asegurar su resultado exitoso.

Un ejemplo de esta visión del servicio público desde la categoría “negocio” la podemos analizar desde el tema de la publicidad en las unidades de transporte.

Viendo en detalle la estructura de costos presentado por las empresas para determinar finalmente la tarifa a aplicar (ver: https://transportemdp.files.wordpress.com/2011/02calculo_ejecutivo_20110210.pdf ) se puede ver que nada dicen de la publicidad a bordo y el simple sentido común nos indica que este tipo de cosas no solo no se hacen gratis sino que por el contrario son altamente rentables, tampoco se habla del poder de compra que logran las empresas operando como pooles de compra empujando los costos de insumos a la baja. Pues, este tema, el de la publicidad alrededor del servicio público, como así también el poder de compra a escala debe estar en manos del Estado para orientarse a cubrir los supuestos “quebrantos” producto de la utilización gratuita o a tarifa reducida por parte de sectores vulnerables de la población y lo que es más importante aún implementar un servicio de cobertura mayor para que puedan acceder a beneficios entre otros postergados, los trabajadores docentes de escuelas privadas. Una alternativa sería la de operar con el sector hotelero y gastronómico y con un sistema de contraprestaciones donde a cambio de publicidad se transporte turistas hasta los sectores donde haya concentración comercial.

En conclusión, ya se ha señalado con anterioridad la complejidad del tema que nos ocupa, su carácter estratégico para la comunidad, el entrecruzamiento con otras problemáticas no menos trascendentes y las falencias actuales que no se pueden seguir sosteniendo en el tiempo nos lleva a pensar que urge tratar el tema desde la multidisciplinariedad. Para ello será oportuno convocar a los distintos actores involucrados en forma urgente. El Partido de General Pueyrredón continúa creciendo de manera sostenida y no hay indicadores de que vaya a haber un retroceso y las necesidades de la población por lógica se van multiplicando y los distintos servicios demandados requieren un tratamiento serio, profesional y racional por parte de las autoridades y para ello se presenta como una necesidad ineludible oir lo que reclama la población en este sentido. En síntesis, urge pensar en una nueva comunidad organizada y solidaria, plural e incluyente.

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Comentarios»

1. jorge - noviembre 2, 2011

VOLVER A EMPESAR: Los empresarios comensaron otra vez con las monederas parece cer que el municipio pidio a los empresarios la extencion de algunos recorridos ,ellos aseptaron pero con la condicion que les den las monederas,
Sabemos que a los empresarios no les interesa la seguridad de sus choferes ni tampoco la seguridad delos pasajeros.
Parece que se olvidaron que mataron a un chofer del interno 76 de la emp 25 de mayo linea 551,
Tambien parece que quieren que los empresarios negren su ganancia ¿quien pagara el costo politico si ocurre un echo lamentable en un colectivo?


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