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Tarjetas de aproximación – Vuelven a complicarla marzo 12, 2014

Posted by javiersalinas in General.
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Es normal. Cuando las cosas no se hacen bien desde el principio, hasta las soluciones reales terminan siendo complicaciones.

Esto es lo que va a ocurrir con el cambio del sistema de tarjetas por aproximación. En el post anterior a este escribí:

En estos días nos están explicando todo aquellos que hace 3 años ya sabíamos y que habíamos pedido que fuera como lo dicen ahora.
Que los equipos de recarga y en los colectivos van a ser nuevos, “de última generación”, como es habitual cuando se quieren hacer los importantes y no decir “lo que se consigue en el mercado”, que van a permitir recargar las tarjetas con tarjeta de débito, por medio del celular, y que hasta tendrán la posibilidad de usar dos viajes sin crédito, a recuperar en la siguiente recarga.

Pues resulta que para que sea así, no solo van a cambiar los equipos, sino también … las tarjetas.
¿No me creen? Escuchen esta entrevista de Bernabé a J.A. Bilbao:

(Para descargar o escuchar en otro reproductor, click acá.)

A los 4 minutos 35 segundos, ante la consulta de Bernabé sobre si “¿esto va a implicar que el usuario va a tener que comprar una tarjeta nueva o con la que ya tiene …?” Bilbao responde:

Va a ser una tarjeta nueva, que se va a tener que personalizar … eso se va a hacer en la UTE y en lugares que disponga la UTE, tendrá la foto, los datos personales, documento, domicilio, etc.”

Asi que tenemos a la vista dos complicaciones en marcha:

1) Según el propio Bilbao, en la misma entrevista, se queja de que cada usuario del servicio “tiene 5, 6 o 7 tarjetas” y por ese motivo hay “cerca de 1 millón 800 mil cuando en realidad deberíamos tener 500, 600 mil” (escuchar desde el minuto 5:00)

Esto implica que se deberán realizar 500 o 600 mil trámites de cambio de tarjeta, 500 o 600 mil formularios rellenados con los datos de cada persona, 500 o 600 mil fotografías de los usuarios y 500 o 600 mil impresiones de tarjetas.

¿Alguien escuchó en cuanto tiempo? ¿Alguno dijo que las tarjetas viejas van a ser compatibles con el sistema nuevo mientras se hace la migración?

2) Lo habitual en un sistema de tarjetas personalizadas es que la personalización de la tarjeta se realice en la base de datos y que la tarjeta en si misma contenga la menor cantidad de datos de la persona.
Que le pongan la foto a la tarjeta de un estudiante, un docente o un discapacitado, bueno, vaya y pase, al fin y al cabo la idea es que el pasaje gratuito sea usado por quien realmente es meritorio de la gratuidad. Pero que le pongan la foto al que paga la tarifa plana y por ahi, encima, que la tarjeta también diga como se llama, cual es su documento y donde vive, me parece demasiado.
El chofer no es un empleado del registro civil, el “chancho” tampoco, ninguno necesita ver la tarjeta sino, llegado el caso, el boleto emitido.

La personalización, si se produce en la impresión de la tarjeta, no solo no tiene sentido sino que se termina convirtiendo en un riesgo para el usuario.

Por el momento, Guillermo Iglesias, de Movilidad Urbana, solo se ha dedicado a hacer de vocero de los transportistas en lo que respecta al anuncio del cambio. Esperemos que ahora empiecen a revisar estos “detalles”.

Tiro de gracia a las monederas marzo 5, 2014

Posted by javiersalinas in General.
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Si todo se desarrolla tal como lo vienen anunciando, en junio estaríamos asistiendo a la eliminación completa de ese homenaje al absurdo, a la tozudez, a la angurria y a la corrupción que signfican las monederas con lector de tarjetas de aproximación que se encuentran instaladas en los micros.

Recordemos un poco como fue la historia de estos equipos:

Desde que el sistema de tarjetas magnéticas empezó a mostrar las deficiencias lógicas de cualquier equipamiento que se va volviendo obsoleto, los empresarios “posiblemente mas burros y mas mañeros que tenga la ciudad” (Gustavo A. Pulti, 10/4/1997) vieron la posibilidad de acceder a un negocio adicional al que ocupa sus días.

La instalación de equipos para cobrar el boleto con monedas les daba dos posibilidades adicionales de ganancia. La del redondeo y la de la evasión.

Por ese motivo se embarcaron, a mediados de la primera década de este siglo, en la adquisición de unas monederas Kluessendorf que se habían dejado de fabricar casi 10 años antes y que, según rumores, habían sido traídas desde Chile tras su rotundo fracaso operativo en Transantiago.

Dicen también las malas lenguas que la “autorización” para su instalación se la habrían sacado en medio de un ágape a un Marcelo Artime algo cohibido para decir que no a esos “mas burros y mas mañeros” con los que su compañero de ruta de tantos años había terminado de hacer las paces y se convertía en su mas reciente “socio”, que no les negaría ni un solo aumento ni les sancionaría ni una solo de los incumplimientos contractuales.

La pelea se iba a dar en el Concejo Deliberante, por lo que durante un tiempo se hicieron diversas presentaciones de las monederas a los concejales, que poco a poco fueron entendiendo que se notaban demasiado las verdaderas intenciones de usarlas para ocultar la verdadera venta de boletos.

Algunos. Porque otros, como el bloque que los había considerado los “mas burros y mañeros”, se retorcía en explicaciones de las bondades de un “sistema dual” aun a sabiendas de que donde cayera la primera moneda al sistema las tarjetas por aproximación iban a brillar por su ausencia y el sistema de recargas iba a terminar funcionando como los GPS.

Como dato de color, no faltó tampoco el ex radical devenido en kirchnerista que intentó ponerle a las tarjetas de aproximación un velo de corrupción para tratar de frenar su instalación, afirmando que “la tarjeta que se pide es parecida a la del catálogo de una empresa” cuando absolutamente TODAS las tarjetas son IGUALES, sean de la empresa que fueran, porque son fabricadas bajo un standard ISO llamado Mifare.

Finalmente, y no sin esfuerzo, las monederas perdieron la batalla, aunque uno de los burros y mañeros no se daba por vencido ni aún vencido. Logró que las monederas fueran un híbrido frankesteiniano de monedera con lector de tarjeta de aproximación y por tal motivo la mayoría de los colectivos terminaron perdiendo un asiento. La consideración a los pasajeros, como siempre, bien gracias.

En estos días nos están explicando todo aquellos que hace 3 años ya sabíamos y que habíamos pedido que fuera como lo dicen ahora.
Que los equipos de recarga y en los colectivos van a ser nuevos, “de última generación”, como es habitual cuando se quieren hacer los importantes y no decir “lo que se consigue en el mercado”, que van a permitir recargar las tarjetas con tarjeta de débito, por medio del celular, y que hasta tendrán la posibilidad de usar dos viajes sin crédito, a recuperar en la siguiente recarga.

No será todo lo bueno que hubiéramos querido, pero es un avance. No llegó en el momento en que debería haber llegado, pero finalmente llegó.

Y algo importante, para recordar: Monederas, requiescat in pacem 😉